Cuando ahora. Andrés Rodís
¿Dónde ahora? ¿Cuándo ahora? ¿Quién ahora? Sin preguntármelo. Decir yo. Sin pensarlo.
Llamar a esto preguntas, hipótesis. Ir adelante, llamar a esto ir, llamar a esto adelante.
Samuel Beckett, El innombrable
(1) Un hórreo con un diseño pintado. Dos triángulos especulares en cada lateral, cuatro en el frente, donde está la puerta. El lado vertical de cada triángulo está determinado por la altura del hórreo, y el vértice que hace que uno (casi) toque con el otro, por la mitad de la longitud del hórreo. En el frente hay cuatro, porque desde la puerta, como elemento estructural visible, nacen también triángulos (no es un centro muerto, si ese fuera el caso, entiendo que tan sólo habría dos).
(2) Obras en la terraza del bajo. Las baldosas están cortadas por diagonales: se trata de una junta de dilatación o de pendiente que va desde cada esquina de la terraza hasta un desagüe colocado casi en el centro. El diseño visto desde arriba muestra dos triángulos especulares o una X.
(3) Construcción auxiliar de ladrillo visible. Una estructura pequeña, seguramente levantada por el mismo propietario. Se ve el ladrillo y hay zonas donde las filas se curvan, condicionadas por la forma del suelo. En un lateral se ven nueve pequeñas ventanas o respiraderos. El espacio del vano (sin cristal) viene dado por el hueco que queda al colocar dos ladrillos, en V invertida, sobre otro, conformando un triángulo.
(1,2,3) (Hasta donde se extiende la medida). Estos casos de intervención triangular son motivo de una serie de piezas que asumen, desde un primer momento, la función de traslado. Triángulo repetido, luego rombo, luego malla. Un lado es el alto del cuadro. Otro lado llega casi hasta su centro. Pero rápido sucede lo mismo sobre un resto de lija, sobre una imagen, sobre una tabla. Los triángulos cambian de tamaño en función de esa arquitectura. Su altura, su centro: luego son llevados a otros soportes donde se repiten, como una fila de ladrillos. De ahí se abre un hueco, y si se mira a través vemos lo que permite la triangulación de los lados, fuera queda el resto (visible en otra parte). No es que todos los cuadros partan del mismo motivo, más bien participan de un mismo movimiento que extiende y retrae la altura, la anchura y el centro de sí mismos y de los otros dentro de sí mismos. Llevan consigo las medidas reales de la arquitectura disgregada del taller, en tanto soporte y objeto, milimétricamente. Triángulos en combinación, dilatados y dilatables, al modo de las juntas: estructuras para y en el movimiento. Cuando ahora, como una junta, se inscribe en un movimiento inseparable. Entre lo que se hace y lo que nos será hecho, hipotética, simultáneamente.